Interior de la Iglesia


La iglesia se estructura en torno a una planta centralizada de cruz griega, incluida en el eje principal una acusada cabecera de doble espacio y un tramo a los pies sobre el que se sitúa el coro alto cubierto con una original bóveda elíptica que se relaciona con las de la iglesia de la Mantería (situada en la plaza S. Roque de Zaragoza).

La novedad de esta iglesia es la cubierta de cúpulas, cuatro secundarias dispuestas en aspa y los tramos que las separan son de cañón con lunetos, y una central sostenida por cuatro potentes pilares, cuyas proporciones realzan el tambor que la ilumina. Dominan en los detalles interiores los pronunciamientos de las cornisas y el orden compuesto, pero todo ello sin detalles de estuco al igual que en la fachada.

La iglesia conserva retablos (en su mayoría barrocos), en arco de medio punto y adaptados a los contrafuertes de las bóvedas. Destacan en el interior:

En el tramo central de la nave lateral izquierda el “Retablo de Nuestra Señora de la Agonía” (del platero José Godó), las imágenes de “Sta. Águeda” y “Sta. Lucía” (del escultor zaragozano José Sanz Alfaro), en el crucero la “Piedad” conjunto policromado (de A. Palao), próximo a esta las estatuas sobre ménsulas rococós de “S. Cayetano con el
Niño” y “S. Andrés Avellino” (de José Ramírez de Arellano) del mismo autor de las imágenes en madera del retablo mayor, “Sta. Bárbara” y “S. Luis de Francia”. Destaca también el “grupo ecuestre de S. Jorge” que coronaba el altar y que actualmente se encuentra en el vestíbulo de la Diputación. La obra titular “Sta. Isabel” es obra de Gregorio Messa de hacia 1.705 fecha que coincide con el ornato de la Real Capilla.

El retablo mayor, barroco de la última época, es exento, tiene puertas que sirven de acceso al trascoro; su línea sobria, de tendencia academicista barroco-romana es una combinación de jaspes, mármoles y dorados, imbricados con la escultura policromada y blanca, conformando una unidad visual de procedencia berninesca.

En el lateral derecho hallamos el antiguo retablo del “Buen Pastor”, es barroco y se halla presidido por una talla de la “Inmaculada” y junto a la imagen de “S. José”. A continuación el retablo de “S. Andrés Avelino” churrigueresco y a los pies de la iglesia la figura de “Nuestra Señora de la Cabeza y el grupo barroco de “S. Joaquín y la Virgen de la primera mitad del siglo XVII.

En la capilla de la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Cristo destaca el “Cristo de la Cama”, que tiene un importante papel en la Semana Santa Zaragozana.