Las Siete Palabras


Nunca se vio Zaragoza
más bella y con más encanto
que una mañana de abril
el día de Viernes Santo.
El incienso penetrante,
los tambores legendarios,
el estallido de flores
que colorean los pasos,
el marchar de mil cofrades,
el memento bien llevado,
y los lamentos de Dios
en los faroles dorados.
Nunca se vio Zaragoza
más bella que en Viernes Santo,
cuando las Siete Palabras
la visten de verde y blanco.
Versos de Juan de Padura.