Quinta Palabra


Tienes sed. Sed de los hombres
que apagaron tu mirada.
Sed de los que no entendieron
tu mensaje de esperanza.

Tienes sed. Sed de justicia,
de libertades ancladas
en un racimo de olivo
y en el batir de mis alas.

Tienes sed. Sed de verdad.
Sed de pensar en voz alta
sin que nadie te silencie
ahogándote la garganta.

Mas los hombres no te entienden,
no comprenden tu palabra
y te ofrecen una esponja
de hiel mezclada con agua.

Tienes sed. Sed de silencios.
Sed de hambre apaciguada.
Sed de niños que no nacen
porque ajaron sus mañanas.

Tienes sed. Sed de sonrisas
esntre llantos desatadas.
Sed de acallar el silencio
fraticida de las armas.

Tienes sed. Sed de sentir
el sinsabor de quien anda
marginado por saberse
solitario entre sus canas.

Mas lo hombres que no entienden
no comprenden tu Palabra
y te ofrecen una esponja
de hiel mezclada con agua.

Sigue ahí pidiendo a gritos
en medio de tu atalaya
una gota de justicia,
un vendaval de mañanas,
una brisa de verdad,
un arroyo de esperanzas.

Y así tal vez, algun día,
los hombres sepan que mana
de tu mensaje de amor
un manantial de agua clara
donde pueden saciar
la eterna sed de sus almas.

Textos escritos por el hermano Juan F. Abellá.4