Paso de la Quinta Palabra


Con la elaboración de este nuevo Paso la Cofradía estaba un paso -nunca mejor dicho- más cerca de cumplir su sueño de tener un Paso para cada una de las Palabras de Jesús en la Cruz.

Desde la Junta de Gobierno se consideró que la celebración del cincuenta aniversario de fundación de la Cofradía era un gran momento para adquirir un nuevo Paso. Así en 1.985 comenzaron a surgir las primeras ideas. Por parte de nuestro querido y recordado Hermano de Honor Ricardo López Lera empezaron los primeros contactos con cofrades de Alicante y Murcia. Tras conversaciones y deliberaciones se acuerda en Junta de Gobierno la realización de un Paso que represente la Quinta Palabra: Tengo sed.

La idea se empieza a trabajar, consiguiendo el compromiso de un artista murciano de la escuela de Salzillo, Francisco Liza, para la realización desinteresadamente de un boceto sobre la Quinta Palabra.

Al Capítulo de Cuaresma del 29 de Marzo de 1.987 se presentan dos propuestas para el nuevo Paso pidiéndose la votación sobre las posibilidades. La primera opción es la presentada por el artista murciano anteriormente citado y la segunda presentada por don Francisco Rallo, discípulo de Félix Burriel, autor del Paso de la Tercera Palabra. Sometido a votación, el Capítulo elige la primera opción.

El artista cumpliendo su compromiso, entregó el Paso el Jueves Santo de 1.989, víspera de la Procesión del Viernes Santo en el cincuentenario de la Cofradía. Así el Viernes Santo, en ceremonia previa a la procesión, el Arzobispo de Zaragoza don Elías Yanes Álvarez bendecía el nuevo Paso en la Plaza del Justicia.

La obra presenta a Cristo desgastado por el sufrimiento de la Cruz con la boca abierta y sedienta que pide algo para beber. A sus pies y arrodillada aparece María Magdalena abrazada a la parte inferior de la Cruz. De pie un sayón da de beber con una esponja pinchada en el extremo de una caña que aproxima a la boca de Cristo mientras, a su lado un joven centurión romano contempla la escena.

La altura de las figuras del sayón y centurión son de tamaño natural con una altura de 1,70 metros. La Cruz mide cuatro metros y está tallada simulando nudos y aspereza. La policromía de la Magdalena es rica en colores muy del estilo barroco murciano, mientras que la policromía de sayón y centurión es de colores planos y sepias.

Al igual que en el Paso de la Tercera Palabra debido a la altura de la Cruz el Paso, éste incorpora un sistema mecánico para la elevación y bajada de la Cruz para poder entrar y salir de la Iglesia.

La carroza está ornamentada por una greca tallada en madera con representaciones de las Palabras de Cristo en la Cruz, con una gran águila, símbolo de San Juan Evangelista, tallada, que sujeta los Evangelios, en cada una de la esquinas. En el centro de la parte frontal aparece, también tallado en madera, el escudo de la Cofradía.

Como característica de este Paso comentar que los Hermanos que empujan el mismo, lo hacen bajo la plataforma de la carroza tapados del exterior por las faldas del Paso.