Peana del Cristo de las Siete Palabras


La ilusión y el anhelo de muchos hermanos de la cofradía se cumplía cuando nuestra querida peana atravesaba el umbral de la puerta de la parroquia de San Gil Abad el Lunes Santo del año 2.001 para realizar el Vía Crucis público por las calles de dicha parroquia. El sueño de tener una peana a hombros se hacía realidad. Un grupo de diecisiete ilusionados y a la vez nerviosos hermanos llevaron en sus hombros a Nuestro Señor por las calles de Zaragoza hasta la iglesia de Santa Isabel de Portugal.

La peana está formada por un Cristo todavía vivo, clavado en una cruz redonda de una altura aproximada de unos dos metros y medio. Esta cruz va asentada en un calvario colocado en una sobrepeana. Todo este grupo descansa sobre la peana propiamente dicha ornamentada en sus cuatro laterales con motivos florales y dos ángeles en el centro de cada lateral sujetando una orla en la que está representado el Crismón rodeado por la corona de espinas.

La figura de Cristo está tallada en madera de abedul americano en color rojo intenso muy similar a nuestro paso de la Tercera Palabra y la greca es de madera de caoba. Todo el conjunto fue realizado por d. Jesús Ferrández Juan en sus talleres de Arganda del Rey (Madrid).

La peana es adornada por cuatro faroles, uno en cada esquina de la misma, iluminado por velas naturales y que fueron donados por lo hermanos portadores. Las faldas que la rodean por la parte inferior fueron elaboradas por hermanas de la cofradía estando realizadas en terciopelo verde teniendo en la parte frontal delantera el escudo de la cofradía bordado en hilo de oro. El adorno floral que luce durante los desfiles procesionales siempre es en colores blanco y verde.

El conjunto, como se ha comentado anteriormente, es portado a hombros por relevos de doce hermanos cada uno por medio de cuatro andas.

Una vez terminada la Semana Santa el Cristo es desmontado de la peana y colocado en la iglesia de San Gil Abad donde permanece al culto durante todo el año.